«¿Qué tenemos una pedrea? ¡Qué alegría!»

Pasadas las diez de la mañana los periodistas esperaban en Juan Carlos I para ver si algunos de los beneficiarios de los diez décimos del 18065 se acercaba a la administración número 7. Los ganadores del quinto premio en la ciudad, sin embargo, no se animaron a celebrarlo con su lotero. Entonces salió el segundo, el 51244 y Lorenzo Ramos, el responsable de la administración comentó que eso suponía una pedrea de 100 euros por décimo para la Cafetería Tristana, a solo unos metros.

El equipo de HOY se desplazó hasta la cafetería en busca de los afortunados, pero no había ambiente de victoria ni entre los empleados ni entre los clientes. «Oye ¿es cierto que os ha tocado una pedrea?» «No sé» «Si tenéis el número terminado en 44 sí, que es la terminación del segundo. Son 100 euros por décimo».

Entonces la cara de Beni Rangel, dueño del Tristana, cambió y las sonrisas se extendieron entre sus empleados y clientes. «¡Que nos ha tocado una pedrea? ¡Qué alegría!», decía Rangel mientras chocaba las manos con algunos de los presentes. «¿Sabes porqué me alegro tanto? Porque me han cogido el número muchos clientes y esto es una alegría para ellos?». Son los pequeños momentos de la Lotería. Pequeñas alegrías.

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